Dinero pocho
Siempre he pensado que el dinero es un mal invento. Tiene sus pegas. Con el trueque todo era mucho más sencillo. Una vaca por tres gallinas. Y si estas de acuerdo, pues trato hecho.
El problema del dinero es que siempre tiene el mismo valor, independientemente del estado roñoso en que se encuentre el billete. Y eso no puede ser. Si antes la vaca estaba pocha, pues metías una gallina clueca y en paz. Pero con el dinero no hay esa posibilidad. La vaca te puede salir pocha, pero tu dinero va a valer siempre igual.
Debería existir el dinero pocho. Dinero que valga menos que el normal y que mezclado con éste, de vez en cuando te pueda tocar. Sería justo así, que si cabe la posibilidad de que la vaca que compras salga pocha, también exista la posibilidad de que el dinero con el que pagas esté pocho. Que sea algo menor del precio fijado por una vaca sana.
Sería muy útil el dinero pocho para pagar cosas como la conexión de internet, que rara vez ofrece los megas que han sido contratados. Una comida en un restaurante que puede que no nos haya gustado o estubiera un poco sosa. Un coche que no sabemos porqué mete un ruido extraño y se pasa el día en el taller. Unas vacaciones en la playa que nos han salido lloviendo. Un billete de tren que va con retraso. Un vuelo en avión demorado. E incluso para pagar sueldos, porque, no nos engañemos, todos estamos perdiendo el tiempo en este momento.
Si es que... qué tiempos aquellos del trueque!
Zero Dollar (1974-1978), del artista brasileño Cildo Meireles.

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