Piedras de interior
Qué sensación más extraña produce este diseño de Stephanie Marin. Una mezcla entre la dureza y el frío de las piedras, y el calor y lo blando de una almohada. La suavidad de los cantos rodados pulidos y la de la tela aterciopelada.
Sensación de dolor y de placer. Sólo la forma en que interactuamos con el objeto nos habla de su verdadera densidad, de su peso, de su temperatura, de su textura. Un complejo elemento de decoración.





Visto en el blog de Elena Relucio.

Meneame
del.icio.us



La verdad es que nunca me han dado apariencia de elementos duros los cantos rodados, quizás lo curvo lo asociamos a lo amable, lo suave, lo perfecto... el calor, como previamente decías.
Por cierto, me encantaría tener una sala llena de estas almohadas, para hechar guerras con ellas sería genial.
A todo esto, me imagino que costarán una pasta gansa.
Me pido el sofá en el que está la chica de la última foto.