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Prohibido jugar

Algo se contradice en este cartel. ¿En qué quedamos? ¿es una calle peatonal? ¿pasan coches? ¿pasan peatones?

Si seguimos las señales de tráfico parece claro que por esa calle no se puede circular y menos en el sentido en el que nos encontramos. La foto está sacada por la tarde y podemos ver dos vehículos y no precisamente de carga y descarga.

Incumplimientos del código de circulación a parte, lo más grave de esta situación es que se considere una calle peatonal y al mismo tiempo se prohiba jugar en ella. Probablemente en este caso la prohibición venga dada porque realmente no es una calle peatonal, como demuestran los vehículos circulando, pero seguro que han visto este tipo de carteles que prohiben jugar en la calle, jugar al balón, pisar el cesped, etc. en cualquiera de sus ciudades.

¿Para qué nos sirven entonces las calles libres de coches? ¿Sólo para pasear e ir de compras por tiendas de moda sin que nos molesten bicicletas o niños con balones? Parece un poco pobre, pero en la mayoría de casos es así. En muchas ciudades la isla peatonal se limita a las calles céntricas donde se concentra el comercio, generalmente las franquicias y no el comercio local, como un Centro Comercial al aire libre -recuerdo que en un Centro Comercial tampoco permiten jugar ni andar en bici ni mendigar ni hacer botellón o una manifestación-.

Luego nos extraña que los niños no sepan divertirse juntos, no tengan iniciativa para jugar y se encierren en casa frente a la consola o se creen una second life paralela en internet, dode sí permitan jugar en la calle. Qué tiempos aquellos donde era real pisar el cesped y dar patadas a un balón en los jardines, correr de portal en portal inventando juegos de polis y cacos o saltar a la comba en mitad de la calle.

Colillas

Hoy he compartido asiento en la estación con el modelo típico de fumador. Ha cumplido con todas las características necesarias: echar el humo sin procuparse de si va directamente a la cara de alguien, escupir repetidamente y finalmente tirar la colilla encendida al suelo. De manual.

Me voy a centrar en esta última acción porque siempre he pensado que los fumadores son unos cerdos.

Esa actitud de tirar los cigarros al suelo nunca he entendido porqué no está mal vista (al menos en este país). Creo que a todos nos parece mal que alguien tire el papel de un chupachup al suelo o que el típico niñato tire la bolsa de chaskis que acaba de terminar al suelo habiendo papeleras, pero no vemos eso en el que termina su cigarro tirándolo al suelo, y para colmo va encendido. A todos nos parece sucio el entorno de un colegio lleno de envoltorios de plástico o de bolitas de papel de aluminio, o una calle con papeles por el suelo.

En cambio, aceptamos que el suelo de una parada de transporte público esté repleta de colillas, o que junto a las puertas de oficinas, centros de trabajo o universidades haya cientos de cigarros, donde también surgen esas papeleras especiales o ceniceros de arena.

Basta un ejemplo. Pueden pasar quince días setenta niños de acampada que al ir a casa no quedará en la campa ningún envoltorio de caramelo ni trocito de papel maché ni boquilla de globo de agua, pero quedarán cientos de colillas de los padres que sólo fueron el último día.

Y no hablo sólo de una cuestión ecológica, que también, sino de ser un cerdo y que te lo permitan.

Entiendo que los papeles se pueden guardar en el bolsillo hasta la papelera más cercana y que un cigarro encendido no. Quizá sea un problema de diseño.

Si es que... al final será que los cigarros están mal diseñados.

Diría que lo he visto en otro sitio

Y el caso es que me suena de algo ese nombre...

Visto en Medina del Campo, Valladolid.

Vagones de estar por casa

La famosa empresa sueca de muebles, Ikea, ha llevado a cabo una interesante y curiosa campaña publicitaria en el monoraíl de la ciudad japonesa de Kobe. Los vagones han sido decorados con moviliario y complementos de la marca y también se han pintado de colores llamativos, siguiendo los motivos del interior, por fuera.

El resultado es bastante llamativo y seguro que ha dado sus frutos a la empresa. Pero además me plantea una cuestión: ¿No podrían ser así los vagones de los transportes públicos en las ciudades? Siempre se diseñan asientos duros, rígidos, de plástico, y con colores planos, grises, beiges, marrones, azules, que muchas veces vienen definidos por el color corporativo de la empresa de transportes y no buscando un espacio agradable.

Mucha gente, demasiada, pasa largas horas cada día en el metro, en el tranvía o en el autobús para desplazarse a su trabajo y volver a casa. Algunos leen libros, ven películas, oyen música o dan pequeñas cabezadas durante sus largos desplazamientos en asientos de plástico duro. El espacio es frío, como si tratara de ser aséptico a quien lo usa, subir, sentarse, mirar al suelo, levantarse y bajar en la siguiente parada. Pero la realidad es que esos lugares se convierten para cada usuario en una pequeña extensión de su casa, de su salón de estar.

Ojalá un día se acaben estos clichés asociados al diseño del transporte público, aunque tenga que ser de la mano de multinacionales como ésta. Seguro que mucha más gente usaría un espacio cálido y confortable para leer un libro o echar una cabezadita mientras se desplaza cada día al trabajo.

Ciudades de la injusticia

Siguiendo con el post anterior, voy a hacer una crítica a estas nuevas ciudades de la justicia. Digo ciudades de la justicia pero puede ser cualquier tipo de campus o conjunto de edificos con un uso único concreto.

Ya con el nombre empezamos mal. ¿Se puede llamar ciudad a una parte que está dentro de la ciudad? ¿Cumple alguna de las características que tiene una ciudad? o ¿se le llama ciudad porque tiene una escala desproporcionada y un funcionamiento independiente del resto de la urbe?

Yo entiendo que se puede vender la idea de que es más práctico tener todas las oficinas de un mismo tipo juntas, pero con internet no me lo creo. Lo que sí que es positivo es la imagen política de levantar estos proyectos faraónicos y las fotos con arquitectos "estrella" y cascos de obra.

Decía en el post anterior que la forma Palacio de Justicia de Vitoria-Gasteiz venía dada por su parcela, y es que este edificio se integra perfectamente en la trama urbana con una escala lo suficientemente acertada para no ser una barrera en la ciudad y al mismo tiempo ser un hito singular. Comparen ahora las imágenes del post anterior con las del nuevo barrio de Valdebebas en Madrid, donde se construye el Campus de la Justicia. Siendo un área de nuevo crecimiento la trama urbana que se diseña es nula relacionando los edificios administrativos con las viviendas, al igual que la relación con el resto de la ciudad.

La segregación de usos dentro de las ciudades se está convirtiendo en una constante, sobre todo en España, y es algo muy negativo. Campus de la justicia, campus universitario, ciudad de la comunicación, ciudad del cine, polígonos industriales... Si apostamos por ciudades sostenibles tenemos que tender a todo lo contrario, una mezcla de usos en todos los puntos de la ciudad. Juntar viviendas con oficinas, con comercios, con instalaciones deportivas y culturales, con centros educativos y hasta con fábricas. Una ciudad así mejora los desplazamientos diarios, las relaciones dentro de los barrios y entre ellos y favorece la integración social.

¿Qué ocurre en ese Campus de la Justicia cuando pasan las seis de la tarde o es fin de semana y las oficinas están cerradas? ¿un desierto? ¿Qué pasa a las horas de entrada y salida de los trabajadores? ¿atascos y colapsos? ¿Cómo llega la gente a hacer gestiones? ¿coche o transporte público? ¿Cómo se mueven hasta un edificio concreto? ¿andando? Pues esto no es una ciudad.

Ciudades de la justicia

Este post es, más que nada, una anécdota que me da pie para hacer una pequeña crítica en el siguiente.

Últimamente se está poniendo de moda en muchas capitales de España crear ciudades de la justicia -hablaré más en el próximo post-. Pues bien, se da una curiosidad. La Ciutat de la Justicia de Barcelona, diseñada por el arquitecto británico David Chipperfield e inaugurada en 2008, se compone por una serie de edificios prismáticos de distinto tamaño, color y orientación, pero con un mismo cerramiento de carácter pétreo. El resultado final me parece verdaderamente atractivo.

El proyecto ganador del concurso para el Campus de la Justicia de Madrid, de los arquitectos españoles Javier Frechilla y Jose Manuel López Peláez en 2005, propone una serie de edificios de planta circular con distintas escalas. Cada uno será diseñado por un arquitecto distinto: Norman Foster, Richard Rogers, Zaha Hadid, Alejandro Zaera o Rafael de la Hoz entre otros. Esperaremos a ver las obras terminadas para valorar lo que puede ser un más que interesante estudio de estilo. (Toda la información e imágenes de cada edificio en su web.)

Tenemos cuadrados y tenemos círculos... y tenemos también un triángulo. El Palacio de Justicia de Vitoria-Gasteiz, deribado de una parcela que marcaba su forma, es obra del arquitecto local Iñaki Azpiazu en 1994. Con más de 10 años de adelanto, y sin ser un complejo conjunto de edificios, conseguimos cerrar la geometría.

(Más fotos en el tumblr.)

Bidegorri con "semáforos"

Está muy bien que los carriles de bicis tengan semáforos... pero para regular el tráfico, no para entorpecerlo.

!!!!! ¡¡¡¡¡

Con un cartel así normal que el negocio dure poco. Pero lo peor es que el que hizo el cartel tampoco avisara de que las admiraciones estaban al revés. ¿O será un recurso de marketing de todo-a-cien?

Huerto ¿solar?

El otro día me preguntaba porqué se llama a esto huerto solar.

Ésta es otra de esas palabras que se crean de repente y que nadie sabe muy bien como pasan al vocavulario general. A veces son malas traducciones del inglés, como el caso de la palabra mobility que en castellano se traduce por movilidad y que la propia RAE define como cualidad de movible, para lo cual el castellano ya tiene una palabra: móvil.

La verdad es que no sé de dónde sale esto del huerto solar, pero pensando un poco, si un huerto de melones (o melonar) da melones un huerto solar debería dar ¿soles? Lo que está claro es que la característica de todos los huertos es que necesitan el sol para funcionar y producir. Hasta ahí me encaja lo de que esto se llame huerto, además de que la estética puede asemejarse. Pero, ¿no sería más lógico que se llamara huerto eléctrico si lo que se produce es electricidad?

Si es que... qué mal hablamos, y sin saberlo.

Ojo! es un disfraz

Esto que ven debajo aparece en uno de esos catálogos de juguetes que nos invaden según se acerca la navidad.

Su primer muñeco de Mickey ha sido suplantado por un vulgar muñeco disfrazado de éste! No sé ustedes, pero yo no le veo sentido. Pudiendo elegir el Mickey de verdad, ¿quién va a preferir el del disfraz? Si quieres un muñeco del famoso ratón, que al menos se parezca al dibujo animado; y si quieres un muñeco normal, que se parezca a un niño normal, ¿pero este híbrido?

Quizá lo que pase aquí es que el señor Mouse ha atravesado los límites del merchandising. Ya no es un muñeco como réplica del personaje animado, sino que son otros muñecos los que se disfrazan de Mickey. Siguiendo este razonamiento, ¿veremos en carnavales a niños disfrazados de niños disfrazados de Mickey? ¿niños disfrazados de vaquero disfrazado de power ranger? y en Disneyland ¿veremos a Mickey con un disfraz de Donald disfrazado de niño?