Últimamente ha resurgido la polémica sobre la Plaza de los Fueros de Vitoria-Gasteiz. Yo desconocía este debate, ya que cuando nací la plaza ya estaba allí. De hecho, siempre que en otras ciudades y pueblos de Euskalherria he visto el cartel indicativo de que me encontraba en plaza de los Fueros, me ha resultado muy extraño ver una plaza normal y corriente como cualquier otra. Para mi una plaza de los fueros debía ser, cuanto menos, singular y casi un monumento.

No es fácil de explicar esta sensación, pero espero que sirva para exponer la singularidad de esta plaza y el arraigo que tiene al menos para los de mi generación. Pero hoy voy a dar un único detalle de porqué esta plaza-monumento tiene un gran valor, aunque se podrían dar muchos.
En 1980, el escultor vasco Eduardo Chillida (1924-2002) realiza esta intervención urbana junto con el arquitecto Luis Peña Ganchegui (1926-2009), transformando el espacio triangular de más de 8.000 m2 que ocupaba la antigua plaza de abastos.

El elemento curioso es que en 1980 diseñan una plaza para ser vista desde arriba, desde el cielo, donde es fácil de comprender, ya que a la altura del paseante se hace más complicado. No se si fue fruto del azar o un arranque visionario propio de los artistas, pero décadas más tarde llegarían los populares Google Maps y Google Earth entre otros, para hacernos viajar por las ciudades a vista de pájaro, permitiendonos el reencuentro con los planos y las plantas que dibujaban Chillida y Ganchegui.
Y más curioso es aún que poco a poco se empiezan a utilizar las posibilidades de estos mapas fotográficos colocando tímidamente publicidad en las cubiertos de los edificios. De momento son sólo los recintos deportivos, pero pronto se empezará a extender esta nueva forma de marketing.

Vayan reservando su espacio, de momento Chillida ya dejó su firma con años de adelanto.