Durante las vacaciones de Semana Santa aproveché para ver la Arquitectura -con mayúscula- de las bodegas de Rioja Alavesa. Tan sólo pudimos entrar en una -qué de turismo se mueve por Rioja Alavesa-, la de Philippe Mezieres, pero creo que es una de las más interesantes para ver por dentro. Todas las fotos las podéis ver en la galería que he titulado -haciendo un juego de palabras- La Arquitectura Vino. Se trata de un recorrido durante todo un día, desde Ysios a la mañana hasta "el decantador" de Zaha Hadid ya de noche.

Un pequeño comentario sobre cada bodega para entenderlas mejor:
En Ysios, de Santiago Calatrava, por encima del juego estructural con las inmensas vigas, destaca la armonía con el paisaje, su perfil con el fondo de la Sierra de Cantabria.
En el edificio del francés Philippe Mezieres para Viña Real la clave está en la funcionalidad y cómo ésta determina la forma, que el arquitecto traduce en una gran barrica gracias a las líneas de las ventanas. Espectacular la sala circular inferior con un curioso efecto óptico.
El Hotel Villa de Elciego de Frank Gehry es como una gigantesca viña de titanio. Visto en solitario -y acostumbrados a la dimensión del Guggenheim- nos puede parecer pequeño, pero es desde el propio pueblo donde vemos su verdadera escala, y la justa relación entre la arquitectura tradicional y la "escultura" de Gehry.
La bodega de Iñaki Aspiazu para Baigorri fue una de las primeras uniones entre la arquitectura contemporánea y el vino. Destaca por su sencillez, por el menos es más de Mies, dejando todo el protagonismo al paisaje. Suelo, techo y el lugar.
La bodega y hotel Antión de Jesús Marino Pascual, aún en obras, aprovecha las formas dinámicas, que salen como líneas centrífugas desde el elemento circular, para crear un nuevo perfil sobre el paisaje. Gracias al color amarillento dado al hormigón el edificio se mimetiza con el entorno. El interior promete ser interesante -habrá que volver cuando finalicen las obras-.
Por último y ya sin luz, la pequeña tienda de Zaha Hadid para las bodegas López de Heredia. Es un espacio mínimo, un rincón junto a la carretera, pero una verdadera maravilla de la arquitecto iraquí. Os aconsejo que paréis a ver esta tienda con forma de decantador de vino siempre que paséis, tanto de día como de noche. Me encantó el cuidado en la textura del hormigón junto a las escaleras.